San Juan 2025

San Juan 2025 Jose Garcia - obranuevaenmalaga

San Juan 2025 Jose Garcia - obranuevaenmalaga

Cada año le ocurre lo mismo: con la llegada del verano, su mente la transporta irresistiblemente años atrás. No puede evitarlo; el inicio de su estación favorita siempre trae consigo ese extraño estado de ánimo, una nostalgia sazonada con pinceladas de alegría.

Clara no sabría cómo explicarlo. Sospecha que se debe a esa sensación creciente y agridulce del paso inexorable del tiempo que va echando la llave a etapas que nunca volverán. Lo cierto es que lleva varios años añorando aquellas noches de San Juan entre amig@s, con el rumor de las olas y las risas como banda sonora. Era una de las pocas noches de fiesta que nunca se perdía, pese a coincidir casi siempre con los exámenes del segundo semestre de la eAM. Recuerda con ternura su juvenil inconsciencia y despreocupación cuando, un año, se le ocurrió presentarse al examen de Estructura III sin apenas haber dormido, con el cabello aún salpicado de arena…Afortunadamente no le fue tan mal. Aprobó, pero podía haber sido mucho peor.

Este año decidió que iba a ser distinto. La idea surgió en Semana Santa, durante su última escapada a Ginebra para ver a Pablo y visitar un poco de arquitectura suiza. No lo recuerda con precisión, pero en algún momento, hablando de los buenos tiempos, la conversación la llevó de vuelta a aquella playa de San Juan 2015, el preludio de algo único entre ellos: el comienzo de una relación a distancia que sigue más viva que nunca y que no ha dejado de alimentarse de instantes robados entre Málaga y Ginebra.

San Juan 2025 Jose Garcia - obranuevaenmalaga

De pronto, ella le soltó:

  • El próximo verano quiero que vengas a Málaga para San Juan.
  • ¿Y eso, por qué? Preguntó él, sonriendo mientras la miraba a los ojos.
  • Lo sabes perfectamente…Hace 10 años que no vienes en esas fechas. Me gustaría celebrarlo de alguna manera y volver a ver Manu, Ana, Isabel y Nacho…

Pablo fingió pensárselo, aprovechando para picarla:

  • ¡Guay, me apunto! Aunque sea solo por ver a tus excompañeros de carrera hablando de arquitectura contigo.
  • Qué tonto eres.

Lo consiguió. A pesar de los caprichos del calendario, que situaron San Juan en lunes, aquí está nuevamente reunido el grupillo de hace 10 años en la playa de la Misericordia. Está feliz de comprobar que ninguno ha faltado a su llamada, aunque algunos vengan de Madrid o Valencia. Todos llegaron esa tarde, excepto Pablo que había decidido alargar su fin de semana para estar con ella, y debía volver a Ginebra esa madrugada.

Son más de las 10 de la noche. Clara acaba de bañarse con Pablo. Mientras él se queda disfrutando del Mediterráneo que tanto echa de menos a pesar de los chapuzones en el lago Leman. Ella decide unirse a Manu y Ana que están charlando sentados en la orilla. Coge tres cervezas de la neverita y se hace un hueco entre sus dos amigos.

  • ¿Os apetece?

Manu y Ana sonríen. Se reparten los botellines que chocan antes de tomarse el primer trago.

  • ¿De qué estáis hablando? Pregunta Clara rompiendo el silencio.
  • De arquitectura – contesta Ana entre risas – ¡No tenemos remedio!

Manu dejó su bebida en la arena mojada y asintió.

  • Compartiendo nuestro amor-odio por la profesión, nos hemos dado cuenta de que, aunque yo esté trabajando en Madrid y Ana en Valencia, ambos hemos estado proyectando edificios situados en Málaga. A primera vista parecen no tener nada en común más allá de su ubicación. Pero paradójicamente pensamos que de alguna manera están directamente relacionados. Dos edificios en la misma ciudad, en la misma época, y sin embargo distintos. Uno pensado para empezar nuevas etapas, y otro para disfrutar tras la jubilación

San Juan 2025 Jose Garcia - obranuevaenmalaga

Tres amigos, tres arquitectos, tres trayectorias distintas. Clara, Ana —que había trabajado en el diseño del coliving Oceanika en Torremolinos— y Manu, que es parte del equipo técnico del estudio de Rafael de la Hoz, autor de la residencia de ancianos Caser.  Un mismo oficio marcado por las preguntas de siempre: ¿Para quién se construye? ¿Con qué sentido? ¿Cómo hacer que un edificio no sea solo un objeto, sino un acto que aporte?

Ana suspiró.

  • Oceanika fue un reto, sin duda. Coliving, CLT, módulos prefabricados… pero lo más difícil no fue la parte técnica, sino la humana. ¿Cómo lograr que un espacio pueda ser un hogar, aunque sea por tres semanas? ¿Cómo construyes comunidad sin obligar al encuentro? Fue entonces cuando en Bakpak Architects decidimos apostar por lo pasivo: patios compartidos, terrazas soleadas, cocinas comunes, sí… pero también muchos rincones donde estar solo sin sentirse aislado.

Clara interesada, gira su cabeza hacia Manu:

  • ¿Y en Caser? ¿Cómo fue el proceso de diseño centrado en nuestros mayores que tanto debemos cuidar?
  • Ahí fue distinto. Construir para aquella etapa de la vida en la que dejamos por fin de tener prisa para todo. Para la fragilidad, sí, pero también para la memoria. Había que cuidar la escala, la luz natural y las texturas. Las fachadas prefabricadas no fueron solo una decisión técnica: era una forma de ganar tiempo. Tiempo para que la obra fuera más eficiente, menos laboriosa. Tiempo para pulir detalles, para que cada ventana pudiera enmarcar algo más que un muro: un árbol, un trozo de cielo, dar paso a una brisa refrescante.
  • Me llama la atención que ambos sean industrializados… —comenta Clara—, pero no hay rastro de frialdad expresiva. Oceanika parece crecer como un organismo de madera. Caser se posa con la firmeza de lo permanente. Y, sin embargo, nada en ellos sobra. No hay espectáculo, no hay sobreactuación arquitectónica. Sólo respeto.

Ana añadió:

  • La industrialización bien entendida no es sinónimo de renuncia proyectual. Te obliga a dar un paso más hacia la precisión. En Oceanika, cada panel, cada hueco fue pensado para capturar luz o generar sombra. Prefabricamos porque queríamos construir rápido, eficazmente y sin residuos, pero sin descuidar la arquitectura.
  • Manu tomó un sorbo de cerveza antes de continuar:
  • Y en Caser, los paneles de hormigón no eran solo fachadas. Eran un gesto deliberado, buscado. Sombra, profundidad, refugio. El proyecto es sobrio porque no puede permitirse distracciones. Cada decisión debía responder a una pregunta: ¿Será amable para quienes habiten aquí? Cuando diseñas pensando en una edad, que no deja de ser el último tramo de la vida, te das cuenta de que el umbral no es sólo físico: es simbólico.

La conversación fue derivando hacia otros temas: la lentitud de las administraciones, la necesidad de pensar más en la ciudad, los desafíos de enseñar arquitectura sin convertirla en ejercicio narcisista. Pero una idea volvió varias veces, como un hilo conductor: la arquitectura como forma de afecto.

  • Quizá —dijo Ana, mientras sonríe a Pablo que acaba de unirse a ellos— nuestro trabajo sea diseñar estructuras que no se interpongan, sino que arropen. Que no pronuncien discursos grandilocuentes, sino que susurren: “Aquí puedes estar a gusto”. Seas un joven nómada digital o una persona de edad avanzada.

Clara no paraba de preguntarles, sentía mucha curiosidad. Casualmente, hace un par de meses, había visitado ambos proyectos con unos días de diferencia. Oceanika, luminosa y abierta, construida con madera y cierto movimiento. Caser, contenida y serena, hecha de hormigón y silencio. Y, sin embargo, ambos le parecían hermanados por algo más profundo que los materiales o el p
rograma. Había en los dos una ética compartida: el deseo de hacer una arquitectura que acompañe, sin imponerse. De pronto, Ana la mira, curiosa:

  • ¿Y tú, Clara? ¿Con qué estáis ahora en el estudio?
  • Pues mira —responde ella—, estamos con varios residenciales, repartidos entre el Rincón de la Victoria y Marbella. Pero, sobre todo, con un gran proyecto urbanístico en Campanillas. Supondrá miles de nuevas viviendas, más de 4.000 protegidas, con un parque fluvial inundable que respeta el cauce del río —explica con entusiasmo—. Es una oportunidad para Málaga en plena crisis de la vivienda. Como leí hace poco: “El problema se cuela en la vida de las familias, de jóvenes que no pueden independizarse y formar una familia, de empresas que no retienen talento y de trabajadores que se ven obligados a irse. Es el colapso silencioso de la sociedad.”
  • ¿Y cómo enfocáis ese gran plan para que no se convierta en una urbanización más, sino en una ciudad realmente habitable donde apetezca vivir más allá del simple hecho de poder acceder a una vivienda?
  • Entendemos que un plan de esa escala requiere la superposición de varios ecosistemas urbanos: amplias zonas verdes, equipamientos, comercios, una autentica red de recorridos peatonales e infraestructuras que garanticen su desarrollo…quizás este último punto sea el más complejo. En definitiva, buscamos crear una ciudad de los 15 minutos en miniatura. Trabajar la gran escala sin despreciar la pequeña, la más sensitiva, la que afectará directamente a las personas. Además, queremos obligar a que todas las edificaciones previstas tengan una alto porcentaje de industrialización, para ello tendremos que involucrar a varias empresas del sector. Por el camino intentaremos no perdernos en el laberinto administrativo…

De pronto, Pablo, cansado ya de oírlos fantasear sobre cómo arreglar el mundo, se levantó, cogió a Clara de la mano y les dijo:

  • ¡Genial, fantástico!, pues mañana podréis aplicar todas estas ideas en vuestros respectivos estudios. Ahora toca comer algo y acercarnos para ver la quema del júa y los fuegos artificiales.

San Juan 2025 Jose Garcia - obranuevaenmalaga

La noche siguió su curso repartida entre la arena y unos cuantos baños envueltos por la oscuridad, pero iluminados por el agradable sabor a Mediterráneo de unos labios cubiertos de salitre, al igual que aquel San Juan 2015 cuando todo empezó…casi sin querer. Tiempos de mucha ilusión. A punto de acabar la carrera, con todos convencidos de que iban a comerse el mundo. Diez años han pasado que moldearon algunos de aquellos sueños. Distintos caminos, con éxitos y fracasos, que han vuelto a entrelazarse durante unas horas en la playa de la Misericordia. ¿Quién sabe cuando se volverán a ver?

Pero esta noche algo había quedado flotando entre ellos. No era nostalgia, ni siquiera tristeza. Era una certeza silenciosa, una intuición compartida: que la buena arquitectura no necesita alardes, sólo intención. Que la belleza puede ser un servicio. Y que, en algún lugar entre el llegar y el irse, está el oficio que les une. Siempre recordarán San Juan 2025.

José García Ruiz - obranuevaenmalagaAutor: José García Ruiz – Arquitecto

Socio / Dirección Técnica de Ejecución y Obra en Asenjo + Asociados.

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