Quien nunca haya sucumbido en la autocomplacencia que tire la primera piedra. Lo importante en estos casos es saber gestionar aquellos momentos de euforia que la vida nos “regala”, valorarlos en su justa medida, sin abusar de sus embriagadores aromas que pueden transportarte a un mundo ficticio del que resulta difícil salir sin caerse. Huir de la cegadora euforia para pasar página y fijarse en todo...